28 feb. 2017

Viaje...

En este viaje a ninguna parte voy ligero de todo, o lo llevo todo conmigo.

No se si será un viaje corto o largo, profundo o simple, entretenido o nada de nada. Lo único que se es que tengo que volver a andar, a volver a recorrer ese camino nuevo, o viejo.

Se que a veces cansa y otras no, que me sirve como conocimiento personal, pero otras me autodestruye. Siempre ando un camino, otras corro demasiado y hasta me detengo por completo desorientado. Volviendo al camino puedo ver cosas y reconozco lugares, otras no vislumbro nada más que oscuridad.

Siento miedo y alegría, rio y lloro, desamparo y sosiego. Un camino recto o retorcido, diestro o siniestro. Colorido o blanco y negro.


Dejé caminos a medias y otros finalicé. Me caí y levanté. Me hundí y floté.
Llevo andando muchos años ya, pero también me senté y espere demasiado años también. Sentiré y desistiré, contemplaré y no veré.

Me quejé y no hallé, me dormí y me vi.

Nunca sentí pero siempre ame, no ame y te querré.

A veces el sudor es caliente y sus gotas frías como hielo, se derraman por mis ojos secos de dolor. El pelo fino mojado por el río de la incertidumbre, muere de celos por ella, o por el.

En los rizos del sacrificio se revuelven las entrañas de lo desconocido.

Meses de años desiertos y renombres muertos.

Horas desterradas en minutos y segundos auspiciados.

Silencio cansado en el murmullo del recreo insípido.

Hollín  en blanco vivo.

En el derroche por el desahucio.

Pinchazos indoloros en lágrimas vivas sedientas de sangre.

Amor en sendas desiertas de horribles pesadillas.

Paso sobre paso, descalzo de miradas ajenas.